¡Hola a todos!
Esta vez la historia que queremos compartir no empezó en la Chacra. Ni siquiera empezó debajo de un árbol.
Empezó con un cuento.
Hace un tiempo, las niñas y los niños de 3.º A de Crandon, leyeron La semilla, un hermoso texto del escritor uruguayo Roberto Bertolino.
Y aquella lectura hizo algo que a veces hacen las buenas historias: en lugar de terminar cuando cerramos el libro, dejó abiertas muchas puertas.
Una de ellas los llevó hasta el ombú.
A partir de aquella lectura comenzaron a dibujar, investigar en libros, conocer historias y leyendas y reunir mucha información sobre el ombú.
En clase fueron apareciendo datos y curiosidades.
Descubrieron que su nombre científico es Phytolacca dioica y que es una especie que podemos encontrar en Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay.
Pero pronto descubrieron que para conocer realmente una planta no alcanza solamente con leer sobre ella.
También hay que mirarla, tocarla, recorrerla y estar cerca de ella.
Así que la investigación continuó fuera de los libros.
| parque de la Amistad en el departamento de Montevideo |
Sus hojas verdes claro de borde liso,
Y algunos de esos frutos llegaron hasta el salón. Esta investigación la iniciaron en otoño y continuaron en invierno. Y es en esas estaciones cuando se puede encontrar los frutos en este árbol.
Pudieron mirarlos de cerca, tocarlos, abrirlos y descubrir qué escondían.
Y el ombú siguió dando sorpresas.
Cuando vemos uno enorme seguramente muchos diríamos inmediatamente:
¡Qué árbol gigantesco!
Pero durante la investigación 3.º A descubrió que el ombú es una planta bastante particular. A pesar de su enorme tamaño el ombú, científicamente se lo clasifica como una hierba gigante. Su tronco y sus ramas tienen tejidos blandos y almacenan gran cantidad de agua.
Sus enormes raíces sobresalen del suelo y sostienen una copa amplia que puede brindar una sombra extraordinaria.
| ejemplar de ombú observado en el área protegida del cerro Arquita |
También averiguaron que en Uruguay hay bosques de ombúes muy añosos en el departamento de Rocha con una gran cantidad de ejemplares.
| ejemplar fotografiado en el bosque de ombúes de Rocha sobre la Laguna de Castillos |
Pero después de investigar tanto sobre el ombú llegó el momento de hacer algo todavía mejor: conocer uno de verdad.
Cuando concurrieron a la Chacra desayunaron bajo uno de los ombúes y en una visita al Parque de la Amistad encontraron un ombú gigantesco.
| parque de la Amistad en la ciudad de Montevideo |
¡Se treparon, se escondieron en sus raíces, saltaron y se divirtieron mucho!
Allí pudieron comprobar con sus propios ojos muchas de las cosas que habían investigado: el tamaño de sus raíces, el grosor de su base, la cantidad de ramas y la gran sombra que forma su copa.
También descubrieron algo que no siempre aparece escrito en los libros: un ombú puede ser un estupendo lugar para encontrarse, conversar, jugar y mirar el mundo desde un poquito más arriba.
La investigación tuvo además momentos muy importantes que probablemente ningún libro de Botánica mencione: ¡comer mandarinas y naranjas debajo de su sombra, como lo hizo el protagonista del relato de Bertolino!
Porque aprender sobre la naturaleza también puede ser eso: detenernos, mirar lo que tenemos cerca y disfrutar de estar allí.
Cuando terminaron de investigar, las niñas y los niños organizaron todo lo aprendido, hicieron dibujos, prepararon afiches, reunieron fotografías y nos enviaron el material con una propuesta: que desde la Chacra escribiéramos este artículo entre todos.
Nosotros aceptamos encantados porque así nos ayudábamos a aprender conjuntamente.
Ellos hicieron las preguntas, buscaron información, consultaron libros, observaron, tocaron, dibujaron, fotografiaron y exploraron.
Nosotros intentamos poner toda esa experiencia en palabras y claro, ellos lo corrigieron antes de publicarlo!
Y ahora solamente falta una cosa.
Queremos que las últimas palabras de este artículo sean de quienes hicieron la investigación, así que las últimas palabras son de 3.º A:
– Nos llevó mucho tiempo pero lo disfrutamos mucho.
– Esperamos que les guste el artículo.
– Ojalá que muchas niñas y niños de nuestro país se sientan inspirados y quieran saber más cosas sobre la Naturaleza.
– ¡La Naturaleza es maravillosa, ella nos invita a descubrirla!

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