Bajo la sombra del Ombú

24 agosto, 2026


¡Hola a todos!

Esta vez la historia que queremos compartir no empezó en la Chacra. Ni siquiera empezó debajo de un árbol.

Empezó con un cuento.

Hace un tiempo, las niñas y los niños de 3.º A de Crandon, leyeron La semilla, un hermoso texto del escritor uruguayo Roberto Bertolino.

Y aquella lectura hizo algo que a veces hacen las buenas historias: en lugar de terminar cuando cerramos el libro, dejó abiertas muchas puertas.

Una de ellas los llevó hasta el ombú.

A partir de aquella lectura comenzaron a dibujar, investigar en libros, conocer historias y leyendas y reunir mucha información sobre el ombú.


En clase fueron apareciendo datos y curiosidades.

Descubrieron que su nombre científico es Phytolacca dioica y que es una especie que podemos encontrar en Uruguay, Argentina, Brasil y Paraguay.

Pero pronto descubrieron que para conocer realmente una planta no alcanza solamente con leer sobre ella.

También hay que mirarla, tocarla, recorrerla y estar cerca de ella.

Así que la investigación continuó fuera de los libros.

parque de la Amistad en el departamento de Montevideo
Observaron: 

Sus hojas verdes claro de borde liso,

Sus pecíolos rosados,

Sus pequeñas flores reunidas en racimos


Y sus frutos, que guardan semillas oscuras en su interior.

Y algunos de esos frutos llegaron hasta el salón. Esta investigación la iniciaron en otoño y continuaron en invierno. Y es en esas estaciones cuando se puede encontrar los frutos en este árbol.

Pudieron mirarlos de cerca, tocarlos, abrirlos y descubrir qué escondían.

Y el ombú siguió dando sorpresas.

Cuando vemos uno enorme seguramente muchos diríamos inmediatamente:

¡Qué árbol gigantesco!


Pero durante la investigación 3.º A descubrió que el ombú es una planta bastante particular. A pesar de su enorme tamaño el ombú, científicamente se lo clasifica como una hierba gigante. Su tronco y sus ramas tienen tejidos blandos y almacenan gran cantidad de agua.




Sus enormes raíces sobresalen del suelo y sostienen una copa amplia que puede brindar una sombra extraordinaria.  

ejemplar de ombú observado en el área protegida del cerro Arquita

También averiguaron que en Uruguay hay bosques de ombúes muy añosos en el departamento de Rocha con una gran cantidad de ejemplares.

ejemplar fotografiado en el bosque de ombúes de Rocha sobre la Laguna de Castillos

ejemplar fotografiado en el bosque de ombúes de Rocha sobre la Laguna de Castillos

Pero después de investigar tanto sobre el ombú llegó el momento de hacer algo todavía mejor: conocer uno de verdad.

Cuando concurrieron a la Chacra desayunaron bajo uno de los ombúes y en una visita al Parque de la Amistad encontraron un ombú gigantesco.

parque de la Amistad en la ciudad de Montevideo
Y naturalmente hicieron lo que cualquier grupo de investigadores muy comprometidos hubiera hecho...

¡Se treparon, se escondieron en sus raíces, saltaron y se divirtieron mucho!

Allí pudieron comprobar con sus propios ojos muchas de las cosas que habían investigado: el tamaño de sus raíces, el grosor de su base, la cantidad de ramas y la gran sombra que forma su copa.

También descubrieron algo que no siempre aparece escrito en los libros: un ombú puede ser un estupendo lugar para encontrarse, conversar, jugar y mirar el mundo desde un poquito más arriba.

La investigación tuvo además momentos muy importantes que probablemente ningún libro de Botánica mencione: ¡comer mandarinas y naranjas debajo de su sombra, como lo hizo el protagonista del relato de Bertolino!

Porque aprender sobre la naturaleza también puede ser eso: detenernos, mirar lo que tenemos cerca y disfrutar de estar allí.

Cuando terminaron de investigar, las niñas y los niños organizaron todo lo aprendido, hicieron dibujos, prepararon afiches, reunieron fotografías y nos enviaron el material con una propuesta: que desde la Chacra escribiéramos este artículo entre todos.



Nosotros aceptamos encantados porque así nos ayudábamos a aprender conjuntamente.

Ellos hicieron las preguntas, buscaron información, consultaron libros, observaron, tocaron, dibujaron, fotografiaron y exploraron.

Nosotros intentamos poner toda esa experiencia en palabras y claro, ellos lo corrigieron antes de publicarlo!

Y ahora solamente falta una cosa.

Queremos que las últimas palabras de este artículo sean de quienes hicieron la investigación, así que las últimas palabras son de 3.º A: 

– Nos llevó mucho tiempo pero lo disfrutamos mucho.

– Esperamos que les guste el artículo.

– Ojalá que muchas niñas y niños de nuestro país se sientan inspirados y quieran saber más cosas sobre la Naturaleza.

– ¡La Naturaleza es maravillosa, ella nos invita a descubrirla!


Gracias 3° A por habernos ayudado a aprender sobre el ombú y también mejorar nuestra forma de escribir cuando nos corrigieron. Por ejemplo las rayas que nos sugirieron para mostrar que es diálogo

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