Investigando y disfrutando la diversidad de nuestras costas.

18 enero, 2026

 

¡Hola a todos! Hoy les traemos un post muy en sintonía con el momento del año que estamos. Durante el verano, miles de personas recorren nuestras playas. Caminamos por la orilla, jugamos en la arena, miramos el horizonte y muchas veces no reparamos en que, a nuestro alrededor, existe un ecosistema complejo y vivo, habitado por plantas y animales que llevan millones de años adaptándose a este ambiente particular. 





Las costas uruguayas —que se extienden a lo largo de más de seiscientos kilómetros— no son solo un espacio de recreación: son un lugar donde la naturaleza trabaja todos los días para sostener la vida.


Este post propone una invitación sencilla, mirar la costa con otros ojos, detenernos en algunas especies que podemos encontrar fácilmente y conocer un poco más sobre ellas.


Las gaviotas: presencias constantes del paisaje costero

La gaviota cocinera, la más común de nuestras playas.

Cuando pensamos en una gaviota caminando por la arena o volando sobre la orilla, casi siempre estamos pensando, sin saberlo, en la gaviota cocinera (Larus dominicanus). Esta es, por lejos, la especie de gaviota más común y fácilmente reconocible de las costas uruguayas, presente durante todo el año tanto en playas oceánicas como en estuarios, puertos y zonas cercanas a la ciudad.

La gaviota cocinera se distingue por su tamaño grande. Los adultos tienen el dorso y las alas de color negro. Cabeza, pecho y cola son de color blanco. El pico es amarillo con una mancha roja en la punta de la mandíbula inferior y tiene patas de coloración amarilla.

La llamada que realizan al vocalizar es estridente. Los juveniles tienen el dorso negro-castaño escamoso y tardan cuatro años en alcanzar la madurez.

Es una especie muy adaptable, capaz de vivir tanto en ambientes naturales como en espacios modificados por el ser humano. Por eso es común verla cerca de pescadores, en puertos o incluso en zonas urbanas cercanas al mar. Su alimentación es variada: come peces, cangrejos, moluscos, restos orgánicos e incluso aprovecha alimentos que deja la actividad humana. Esta capacidad de adaptarse a distintas fuentes de comida ha sido clave para su éxito como especie.

Durante la época reproductiva, la gaviota cocinera construye sus nidos en el suelo, generalmente en zonas poco transitadas, entre pastos o dunas. Allí pone sus huevos y protege activamente a sus crías. En estos momentos puede mostrarse más ruidosa o defensiva, lo cual no es agresividad, sino una forma de cuidado. Por eso es fundamental respetar su espacio y no acercarse a nidos ni pichones, aunque parezcan solos.

Más allá de su presencia tan cotidiana, la gaviota cocinera cumple un rol importante en el ecosistema costero, ya que participa en el control de poblaciones de pequeños animales y en el reciclaje de materia orgánica. Observarla con atención permite entender cómo una especie puede adaptarse al ambiente marino y convivir con los cambios del paisaje costero.

El cangrejo sirí: el corredor azul de nuestras costas

Entre la arena húmeda y el agua poco profunda vive uno de los crustáceos más característicos del litoral uruguayo: el cangrejo sirí (Callinectes sapidus). Su nombre científico significa literalmente “nadador bello y sabroso”.

Una de sus características más llamativas es su coloración azulada en las pinzas, especialmente visible en los machos, combinada con un caparazón ancho y resistente. 

El último par de patas es aplanado, en forma de remo, lo que le permite nadar con agilidad. Gracias a esta adaptación, el sirí puede alternar entre el fondo del agua y la superficie arenosa sin dificultad.

El cangrejo sirí habita zonas costeras, estuarios y lagunas donde el agua dulce se mezcla con el agua salada. En Uruguay es frecuente en el este del país, particularmente en ambientes asociados a lagunas costeras. Se alimenta de pequeños moluscos, restos orgánicos, peces muertos y otros invertebrados, cumpliendo un rol clave como reciclador natural del ecosistema.

Cuando caminamos por la playa y vemos uno correr velozmente para enterrarse, estamos presenciando una estrategia de defensa: el sirí detecta vibraciones y sombras, y responde ocultándose bajo la arena para protegerse del calor y de posibles depredadores. Observar este comportamiento es una excelente oportunidad para ver su adaptación y supervivencia en ambientes cambiantes.

El pasto dibujante: la planta que escribe sobre la arena



El pasto dibujante (Panicum racemosum) es una planta nativa de las costas del Río de la Plata y el Atlántico sur, y una de las especies vegetales más importantes de las dunas uruguayas. Aunque muchas veces pasa desapercibido, su presencia es fundamental para la estabilidad de las playas.

Crece formando matas bajas, con hojas largas, finas y flexibles, capaces de resistir vientos fuertes, alta radiación solar y la salinidad del ambiente. Bajo la superficie, desarrolla un sistema de raíces extenso que actúa como un verdadero entramado natural, sujetando la arena y evitando la erosión.

El nombre “pasto dibujante” surge de una observación sencilla pero fascinante: cuando el viento mueve sus hojas, estas dejan marcas y líneas sobre la arena, como si la planta estuviera dibujando. Este fenómeno nos permite ver cómo la naturaleza deja huellas visibles y que el paisaje está en constante transformación.

Además de proteger las dunas, el pasto dibujante brinda refugio y alimento a pequeños insectos y contribuye a la formación de microhábitats. 



Cuando se pisa o se arranca, la arena queda suelta y las dunas comienzan a degradarse, por lo que respetar estas plantas es clave para el cuidado de la costa.

Los caracoles marinos: arquitectos del litoral

Los caracoles marinos, también llamados gasterópodos, forman uno de los grupos más diversos de animales de la costa uruguaya. Existen más de un centenar de especies registradas en nuestras aguas costeras, muchas de ellas pequeñas y difíciles de distinguir sin observar con atención.

Cada caracol construye su propia concha a lo largo de su vida, utilizando minerales del agua. Esta concha no solo lo protege de depredadores, sino también de la desecación cuando queda expuesto fuera del agua. Las formas, colores y espirales de los caparazones cuentan una historia de crecimiento lento y adaptación al ambiente marino.

Muchos caracoles viven enterrados en la arena o adheridos a rocas y otros organismos. Se alimentan de algas microscópicas, restos orgánicos o pequeños seres vivos, y cumplen un rol importante en el equilibrio del ecosistema costero. A su vez, son alimento para aves, peces y cangrejos.


Cuando encontramos caracoles en la playa, es fundamental distinguir entre conchas vacías y animales vivos. Llevarse caracoles vivos altera el ecosistema y reduce la biodiversidad. Observarlos, tocarlos con cuidado y devolverlos a su entorno es una forma sencilla de respetar la vida marina.

Las algas: el sostén invisible de la vida marina y un alimento ancestral

Las algas marinas son organismos fundamentales para la vida en el mar, aunque muchas veces pasen desapercibidas o sean vistas solo como restos que quedan en la orilla. A diferencia de las plantas terrestres, no tienen raíces verdaderas ni flores, pero están perfectamente adaptadas a vivir en el agua salada, flotando o adheridas a rocas, moluscos u otros materiales naturales.

En las costas uruguayas se encuentran algas verdes, pardas y rojizas, cada una con formas y tamaños distintos. Algunas son finas y delicadas; otras forman estructuras más resistentes que pueden aparecer en la playa luego de marejadas o días de viento fuerte. Lejos de ser desechos, estas algas cumplen un rol central: producen oxígeno mediante la fotosíntesis y constituyen la base de muchas redes tróficas marinas. Numerosos animales pequeños, dependen de ellas para alimentarse o refugiarse.

Además de su importancia ecológica, las algas han sido utilizadas históricamente como alimento por comunidades costeras en distintas partes del mundo. Algunas especies comestibles, correctamente identificadas y preparadas, pueden usarse en la cocina para realizar buñuelos, sopas, tortillas o como complemento de otros platos. Sin embargo, es importante aclarar que no todas las algas son comestibles.

Las aguas vivas: habitantes delicados del mar

Aunque no estén incluidas en este recorrido fotográfico, no queríamos perder la oportunidad de mencionar a estos seres vivos. Las aguas vivas o medusas forman parte natural del ambiente marino uruguayo, especialmente durante los meses de verano. Su cuerpo gelatinoso y transparente puede parecer extraño o intimidante, pero son organismos antiguos que habitan los océanos desde hace millones de años.

Las medusas se desplazan siguiendo las corrientes y cumplen funciones dentro del ecosistema, como regular poblaciones de pequeños organismos y servir de alimento a ciertas especies. Algunas poseen estructuras urticantes que liberan sustancias que utilizan para defenderse y capturar presas.

Si encontramos una medusa en el agua o en la arena, es importante no tocarla ni sacarla del mar, ya que respetar su presencia es parte de aprender a convivir con la biodiversidad marina.

Aprender a mirar para aprender a cuidar

Conocer las costas es mucho más que visitarlas. Es aprender a observar, a preguntar y a respetar. Cada gaviota, cada cangrejo, cada planta o alga nos recuerda que la playa no es solo un espacio de paso, sino un ambiente vivo, frágil y valioso.

Este post esperamos que sea el primero de una serie que busca explorar la diversidad de nuestras costas, despertar la curiosidad y fomentar un vínculo más consciente con la naturaleza. Esperamos que sea una invitación a seguir investigando, caminando más despacio y mirando con atención todo lo que el mar tiene para enseñarnos.

Si quieres compartir tus experiencias o fotos de este verano con gusto las recibimos.



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